El niño secreto de los Dalí — José Ángel Montañés Bermúdez
El niño secreto de los Dalí narra la historia real de Joan Figueras i Oliveras, un niño que con 5 años comenzó a convivir con Salvador Dalí y Gala en Portlligat, convirtiéndose en una figura cercana a la pareja durante sus estancias veraniegas. El libro combina investigación histórica con material inédito, incluyendo fotografías y documentos facilitados por la familia de Joan. La obra ofrece una mirada humana de Salvador Dalí y Gala, más allá de su célebre figura artística, explorando su trato con el niño y cómo influyó en su entorno persona
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Salvador Dalí junto a Joan, “El nen de can Dalí”.
El padre de Joan, Santiago, era un muy buen amigo de Dalí, y sus familias se conocían desde siempre. Con el visto bueno de Gala, Dalí eligió a Joan cuando tenía apenas 5 años como espejo del Niño Jesús para su obra; primero en una versión pequeña (1949) y luego en la gran (1950). Más adelante, Joan sirvió de inspiración para otras piezas famosas, como La última cena (1955) y La pesca de las Tony-nes (1966-1967).
La fascinación plástica de Dalí por el niño, a quien describía como mezcla de Murillo y Rafael, era sólo la punta de un iceberg: Dalí y Gala se desvivían por tener a Joan cerca. El niño estaba siempre a su lado: iban a la playa, jugaban, navegaban por el Cap de Creus, leían cuentos, comían juntos y recibían invitados. Muchas noches dormía en su casa; la primera vez, incluso, se hizo pis en la cama de Gala.
Joan entraba y salía del estudio de Dalí a voluntad. Recibió clases de dibujo impartidas por Dalí y también aprendió francés, el idioma que usaba la pareja. Incluso viajaban juntos a Barcelona, hospedándose en el hotel Ritz y participando en actos públicos como un trío inseparable. Las fotografías hechas mayoritariamente por Gala desvelan un mundo cotidiano e íntimo de los Dalí que rompe con el estereotipo de insensibilidad: relajados, sonrientes, sin el histrionismo de Dalí ni la frialdad de Gala.
El niño era colmado de regalos y atenciones: cartas y postales desde Estados Unidos prometían “muchas cosas mágicas”. Joan vivió su relación con los Dalí con naturalidad y discreción; nunca buscó sacar provecho, ni presumió, ni habló públicamente sobre sus experiencias, incluso cuando revistas ofrecieron grandes sumas por contar su historia tras la muerte de Dalí.
Joan recordaba a Dalí con gratitud: decía que había sido más cariñoso con él que su propio padre. Dalí tenía grandes planes para Joan: quiso que protagonizara una película místico-surrealista titulada El alma, le dio clases de interpretación y le propuso ser el primer director del Teatro-Museo de Figueres, aunque Joan lo rechazó. Incluso se planteó adoptarlo, reforzando el profundo vínculo familiar que los unía.
Este fragmento pertenece a nuestro libro «Cadaqués, Portlligat, Figueres, Púbol: Dalí desde los rincones vividos de Cadaqués y la lectura simbólica de sus obras», obra de la fundadora de Magic Dreams Barcelona. El libro todavía está en proceso de edición y próximamente estará también disponible.